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Situémonos en mi casa, mirando el partido de Argentina (uno antes de que pierda). Entonces se da la siguiente charla con una amiga:

Milanesa de Soja:  Mirá, ahí está el hijo de Demichelis
Helado de Vainilla: Quién es?
Milanesa de Soja: No, es un bebé...
Helado de Vainilla: No, no... quién es Demichelis?

A eso se le llama fanatismo.
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Hoy ví a una mujer muy parecida a Spinetta.

O.O
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Como no tengo memoria, admiro a las personas que tienen una agenda para anotar sus importantes asuntos, pero siempre pensé que tener una a mí no me serviría porque me olvidaría de mirarla.
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Con todo este revuelo de la venida de Paul McCartney (que para verlo de cerca tendría que empezar a ahorrar desde ayer, o desde el año pasado, mejor dicho), me acordé de un sueño que tuve. Léete ésta:

Aclaración: Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. Pff como si fuera posible que pasara, demenciada!.

Bueno, la cosa venía más o menos así. Estaba yo en un recital, pero no era un recital en un estadio gigante o en algún teatro, NO!, era en una especie de galpón (no muy chico pero tampoco muy grande) marrón con sillas del mismo color. Hasta ahí todo bastante lógico. Terminado el espectáculo, estaba Sir Paul firmando autógrafos y yo esperando en la cola. Cuando llega mi turno pareciera que por un momento se olvida su nombre y le digo, (mirá que grositud el que te hable bilingüemente hasta en los sueños. Profesores de inglés, favor de abstenerse):

-Your name is Paul MacCartney, you remember that-. Se ríe. Me da el autógrafo

Escena siguiente, me doy vuelta y le digo:

- Lo que pasa es que es un apellido medio “stranger” (buee, ahí ya te hice un cocoliche malísimo). Me imagino que se lo dije para que no se sintiera tan mal por el hecho de haberse olvidado su apellido, cosa que le sucede muy seguido a las grandes estrellas del mundo.

Luego, nos encontramos los dos enfrente de la casa de mi abuela, arriba de un banquito que tiene la casa. Nos estábamos abrazando, tipo despedida, cuando le digo:

-         El Thursday nevó-. (ajá) Porque en la época en la que lo soñé era invierno y en esta ciudad nevó después de no se cuantos años, asíque conocí la nieve. Me puedo morir feliz (?.

De pronto, aparece una amiga que habla inglés, así de la nada, y le pregunto: “Se dice Thursday, no?”.

Obviamente mi subconsciente no pudo darle fin a tan magnifico sueño y ahí termino. Cuando me desperté y pude acordarme me dio como una especie de familiaridad, como si lo conociera de hace mucho. Rarísimo. Lo mismo me pasó con el sueño anterior, de verdad me dio la sensación de que podía volar.

P.D: Sisi, estoy tocadita, lo sé.
P.D de P.D: Como verán, en este episodio no hubo alusiones a baños, ni a papel higiénico. Vamos mejorando, eh. 
P.D de P.D de P.D: Como me quedó un final tan... (buscando término elegante) choto (hay Dios, no puedo conmigo misma), les propongo que me digan como se imaginarían que podría haber terminado.
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Soñé que podía volar, aleteando cual bella paloma, con un rollo de papel higiénico VACÍO en cada mano.

Sin comentarios.

P.D: El otro día me acordé un sueño que tuve con Paul McCartney. La próxima les cuento (:
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Nunca supe por qué el papel higiénico Elite tiene a una nena con cara de feliz cumpleaños en el envase.
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Un día en Mar del Plata con tu mejor amiga no se cambia por nada, y menos si por la noche vas a ir a ver al gran, el Gran Alejandro Dolina. El Negro, pa’ los amigos.
Llegamos temprano. Buscamos la boletería, eran las 4 casi 5. Las entradas se empezaban a repartir a las 6. Esperamos sentadas y en un momento empezó a diluviar. Nos íbamos turnando, y mientras tanto veíamos a un músico (que no era de acá, creo que era polaco, otra vez, mi memoria a corto plazo hace de las suyas) tocando la guitarra. Era buenísimo. También conocimos a dos personas buena onda que esperaban atrás nuestro. Todo esto transcurría en la rambla. Lindo lugar.
Boludeamos todo el día para volver a la noche, pero como las entradas no estaban numeradas, haber sido una de las primeras no sirvió pa’ bosta (si, así de fina la nena). Volvimos temprano, para poder encontrar filas buenas, porque entre mi “chicatez” y el hecho de que ellos estuvieran sentados, se complicaba. Llegamos pasaditas las 9:30 y ya había gente delante de nosotros. Nos sentamos en un escaloncito donde empieza la escalera. Era una noche de las más lindas. Digna del verano. Volvimos a ver a nuestros “conocidos”, quienes traían una silla, porque no es joda esperar y esperar, asique hay que matar al tiempo con unos mates, y con mi amiga nos pusimos a hacer pulseras (vendemos eh, cualquier cosa mandar un mensaje con la palabra pulsera al 2020 xD). El tiempo se pasó volando. De a poco, la fila de espera se fue agrandando y yo miraba como iba rodeando toda la vereda, mi punto de referencia era un pochoclero que había por ahí.
Al final, terminamos en la segunda fila. Genial. Era el primer programa luego de su ida de Radio 10. Cuando entró, la gente aplaudía a más no poder, el teatro era como para mil personas, y estaba lleno. El programa estuvo fantástico, no se podía esperar menos.
A la hora de las fotos, el tipo de lo más amable, salió enseguida después de que el programa terminó. Lo agarraron en la escalera y de ahí no pudo bajar.
Todo hasta acá, bárbaro, pero no puede pasar, no me puede pasar, que unos minutos antes de pedirle sacarnos una foto la cámara se me quede sin pilas. SIN PILAS. Mierda, maldita sea, que paspada y muchos insultos más pasaron por mi cabeza en ese momento, pero no los vamos a repetir.
Solución: agradecerle al Dios de la tecnología por haber creado los celulares con cámara, y con baterías que duran.
Siguiendo con el relato. Hallábase él de espaldas a mi persona cuando le toco la espalda y enseguida se da vuelta y con una sonrisa me dice “Un besito” con un tono re simpático. Me olvidé de llevarle algo para que firme, una servilleta robada de algún restaurant, algún pañuelo limpio, o en su defecto sucio, no sé, algo liso para que escriba cualquier cosa, o para que simplemente haga un rayón. Pero bueno…
Por otro lado, no ví a los otros integrantes, pero tampoco los busqué, con él me bastó xD. Linda noche, eh.

 P:D: Anexo imágenes, pero de cuando estábamos boludeando adentro del teatro, la mayoría de ellas tomadas por mi acompañante (:









Guaau, digo, miaau, no mejor, wow, ahí está. Me sorprende lo bonita que se ve mi letra en las fotos, más linda que en la realidad (?.


Mamá: Poneme la canción de "Lima limón".

Nueva creación. Próximamente en todas sus disquerías piratas amigas.
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Hace algunos días me acordé de una linda anécdota que ahora mismo pasaré a contar.
Empecemos por el principio (y si, sino por donde más). Tengo que aclarar que no soy buena describiendo lugares, asi que a ver como les va. El lugar donde ocurrió el hecho fue en la habitación de mis padres. Las habitaciones de la casa están enfrentadas con un pasillito de por medio. Estaba yo hablando con mi madre, dándole la espalda a la habitación marital, cuando de repente siento un ruido extraño, rápidamente me doy vuelta, y veo pasar una especie de sombra negra no identificada. Como buena valiente que soy, lo primero que atiné a hacer fue pegar un grito y encerrarme en  la otra habitación (ninguna boluda la nena, de reacción instantánea). Mi madre un poco (pero sólo un poco, eh) menos cobarde que yo, se acercó a la habitación y cerró la puerta. Pasado este momento, pude salir de mi gran escondite anti-murciélagos y procedimos a llamar a Don padre. Cuando llegó, unos minutos después, casi muero de risa al verlo. Estaba con una campera que lo hacía ver como la Tota Santillán, un casco de moto, y una escoba en la mano para proteger su esencia. Ya sabemos de donde se hereda la valentía en esta familia. Pero bueno, la historia terminó feliz, luego de una feroz lucha entre el monstruo de cabeza dura y el murciélago. 

P.D: Nadie se convirtió en Batman, aclaro.
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