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Un día en Mar del Plata con tu mejor amiga no se cambia por nada, y menos si por la noche vas a ir a ver al gran, el Gran Alejandro Dolina. El Negro, pa’ los amigos.
Llegamos temprano. Buscamos la boletería, eran las 4 casi 5. Las entradas se empezaban a repartir a las 6. Esperamos sentadas y en un momento empezó a diluviar. Nos íbamos turnando, y mientras tanto veíamos a un músico (que no era de acá, creo que era polaco, otra vez, mi memoria a corto plazo hace de las suyas) tocando la guitarra. Era buenísimo. También conocimos a dos personas buena onda que esperaban atrás nuestro. Todo esto transcurría en la rambla. Lindo lugar.
Boludeamos todo el día para volver a la noche, pero como las entradas no estaban numeradas, haber sido una de las primeras no sirvió pa’ bosta (si, así de fina la nena). Volvimos temprano, para poder encontrar filas buenas, porque entre mi “chicatez” y el hecho de que ellos estuvieran sentados, se complicaba. Llegamos pasaditas las 9:30 y ya había gente delante de nosotros. Nos sentamos en un escaloncito donde empieza la escalera. Era una noche de las más lindas. Digna del verano. Volvimos a ver a nuestros “conocidos”, quienes traían una silla, porque no es joda esperar y esperar, asique hay que matar al tiempo con unos mates, y con mi amiga nos pusimos a hacer pulseras (vendemos eh, cualquier cosa mandar un mensaje con la palabra pulsera al 2020 xD). El tiempo se pasó volando. De a poco, la fila de espera se fue agrandando y yo miraba como iba rodeando toda la vereda, mi punto de referencia era un pochoclero que había por ahí.
Al final, terminamos en la segunda fila. Genial. Era el primer programa luego de su ida de Radio 10. Cuando entró, la gente aplaudía a más no poder, el teatro era como para mil personas, y estaba lleno. El programa estuvo fantástico, no se podía esperar menos.
A la hora de las fotos, el tipo de lo más amable, salió enseguida después de que el programa terminó. Lo agarraron en la escalera y de ahí no pudo bajar.
Todo hasta acá, bárbaro, pero no puede pasar, no me puede pasar, que unos minutos antes de pedirle sacarnos una foto la cámara se me quede sin pilas. SIN PILAS. Mierda, maldita sea, que paspada y muchos insultos más pasaron por mi cabeza en ese momento, pero no los vamos a repetir.
Solución: agradecerle al Dios de la tecnología por haber creado los celulares con cámara, y con baterías que duran.
Siguiendo con el relato. Hallábase él de espaldas a mi persona cuando le toco la espalda y enseguida se da vuelta y con una sonrisa me dice “Un besito” con un tono re simpático. Me olvidé de llevarle algo para que firme, una servilleta robada de algún restaurant, algún pañuelo limpio, o en su defecto sucio, no sé, algo liso para que escriba cualquier cosa, o para que simplemente haga un rayón. Pero bueno…
Por otro lado, no ví a los otros integrantes, pero tampoco los busqué, con él me bastó xD. Linda noche, eh.

 P:D: Anexo imágenes, pero de cuando estábamos boludeando adentro del teatro, la mayoría de ellas tomadas por mi acompañante (:









Guaau, digo, miaau, no mejor, wow, ahí está. Me sorprende lo bonita que se ve mi letra en las fotos, más linda que en la realidad (?.

2 Variedades De Milanesas:

Solchu J. dijo...

Mande pulcera al 2020 y recibi un video bastante subidito de tono (?)
jajaaja
Que suerte que fuiste y disfrutaste :D

Hugo dijo...

¡Cuánto cholulismo che!

Ja, buenísimo que lo hayas podido conocer.

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